Dolor de rodilla: causas más frecuentes y tratamientos disponibles

Dolor de Rodilla

Dolor de rodilla: causas más frecuentes y tratamientos disponibles 🩺

El dolor de rodilla es uno de los motivos de consulta más habituales en la clínica. Aunque solemos asociarlo al deporte o al envejecimiento, en realidad puede deberse a muchas causas distintas. Conocer su origen es clave para aplicar el tratamiento adecuado y evitar que se convierta en un problema crónico.

Causas frecuentes de dolor de rodilla

  1. Sobrecarga o esfuerzo repetitivo

    • Actividades deportivas intensas, subir y bajar escaleras o permanecer mucho tiempo de pie.
    • Suele provocar dolor difuso, sensación de cansancio o rigidez en la articulación.
  2. Artrosis de rodilla

    • Desgaste progresivo del cartílago articular.
    • Más frecuente a partir de los 50 años, aunque puede aparecer antes por sobrepeso, traumatismos antiguos o mal alineamiento de las piernas.
    • Produce dolor al caminar, rigidez al levantarse y, en fases avanzadas, deformidad.
  3. Lesiones de menisco

    • Habituales en deportistas o tras giros bruscos de la rodilla.
    • Dolor localizado, crujidos, sensación de bloqueo o dificultad para estirar completamente la pierna.
  4. Lesiones de ligamentos

    • Como la rotura del ligamento cruzado anterior o esguinces del ligamento lateral.
    • Suelen producirse por traumatismos, cambios bruscos de dirección o impactos directos.
    • Se acompañan de inflamación, inestabilidad y dificultad para apoyar.
  5. Tendinitis y bursitis

    • Inflamación de tendones (como el rotuliano) o de las bursas (pequeñas bolsas llenas de líquido que amortiguan la articulación).
    • Dolor puntual al mover la rodilla o al flexionarla, a menudo relacionado con una mala técnica deportiva o sobreuso.
  6. Alteraciones de la alineación de la pierna

    • Rodillas en “X” (valgo) o en “paréntesis” (varo).
    • Pueden favorecer el desgaste desigual de la articulación y el dolor en determinadas zonas de la rodilla.
  7. Enfermedades inflamatorias o metabólicas

    • Como la artritis reumatoide, gota u otras enfermedades autoinmunes.
    • Producen dolor, inflamación, calor local y, a veces, afectación de varias articulaciones.

 

 

Tratamientos: de menor a mayor complejidad

El abordaje del dolor de rodilla debe ser siempre individualizado. A continuación, se presentan las opciones más habituales ordenadas de menos a más invasivas:

1. Medidas básicas y cambios en el estilo de vida

  • Reposo relativo y evitar actividades que empeoran el dolor.
  • Aplicación de frío o calor según la fase del dolor.
  • Control de peso, ya que cada kilo extra aumenta significativamente la carga sobre la rodilla.
  • Calzado adecuado y, en algunos casos, plantillas que mejoran la alineación.

2. Fisioterapia y ejercicio terapéutico

  • Programas de fortalecimiento muscular (especialmente del cuádriceps y la musculatura de la cadera).
  • Estiramientos y trabajo de la movilidad articular.
  • Técnicas específicas de fisioterapia para disminuir el dolor y la inflamación.
    Un buen programa de rehabilitación puede evitar o retrasar tratamientos más agresivos.

3. Tratamiento farmacológico

  • Analgésicos y antiinflamatorios (siempre pautados por un profesional y durante el tiempo mínimo necesario).
  • Condroprotectores en algunos casos de artrosis, como parte de un enfoque global.

4. Infiltraciones intraarticulares

  • Corticoides: indicados en procesos inflamatorios agudos, proporcionando alivio rápido del dolor.
  • Ácido hialurónico: mejora la lubricación de la articulación y puede disminuir el dolor en la artrosis leve-moderada.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP) u otros tratamientos biológicos: ayudan a modular la inflamación y a favorecer la reparación tisular en determinados pacientes.

5. Cirugía artroscópica (mínimamente invasiva)

  • Se realiza a través de pequeñas incisiones utilizando una cámara y material específico.
  • Indicada en lesiones meniscales, algunos casos de lesiones de ligamentos o para limpiar la articulación (retirar fragmentos de cartílago, cuerpos libres, etc.).
  • Permite una recuperación generalmente más rápida que la cirugía abierta tradicional.

6. Cirugía de realineación (osteotomías)

  • Se modifican de forma controlada los ejes de la pierna para repartir mejor las cargas sobre la rodilla.
  • Útil en pacientes más jóvenes con artrosis localizada y deformidad en varo o valgo.
  • Su objetivo es retrasar la necesidad de una prótesis.

7. Prótesis de rodilla (artroplastia)

  • Sustitución parcial o total de la articulación por un implante metálico y de polietileno.
  • Indicada en artrosis avanzada con dolor intenso y limitación importante de la calidad de vida.
  • Requiere una planificación cuidadosa y un programa de rehabilitación posterior, pero ofrece excelentes resultados en la mayoría de los pacientes.

 

¿Cuándo consultar?

Es recomendable acudir a un especialista cuando:

  • El dolor de rodilla dura más de unos días o se repite con frecuencia.
  • La rodilla se inflama, enrojece o se siente caliente al tacto.
  • Aparece inestabilidad, chasquidos dolorosos o bloqueos.
  • El dolor interfiere con actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o dormir.

Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permiten controlar el dolor, proteger la articulación y mantener una buena calidad de vida.

 

Tanto si es un paciente privado como de una de nuestras aseguradoras de salud (Adeslas, Asisa, DKV, Mapfre, AXA, Caser, Cigna, Occident, Aegon, Unión Madrileña, Divina Seguros, Nueva Mutua Sanitaria, Asssa o HNA) pida cita con nuestro equipo de Traumatología para estudiar su caso y ofrecerle el mejor camino hacia su recuperación.

 

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